Puedo verte hasta con los
ojos cerrados, es tu droga la que me tiene enjaulado,
el no pensar, el no querer y
tus cosquillas, el tiempo que medito acariciando tus mejillas.
Revolver entre tus lágrimas me alivia, yo te
regalo el formar una familia,
con el corazón en una mano y
en la otra mi conciencia para no jurar en vano.
Rescatándome a mí mismo, reiré
por ti, por mí, por él y… beberé del optimismo,
sufrir lo tuyo y que tú seas
feliz, esa es la meta que me queda por cubrir.
Bajarte el cielo si hace
falta y hacer los coros a tu madre cantándote una nana,
serás la luz entre la
niebla, semilla que se siembra y crecerás como la hiedra.
Pedacito de mi vida, tu
madre lleva dentro un pedacito de mi vida,
La que te mima y te cuida,
te da calor valor y mi verso te recita.
Aún no estás y ya te siento,
te esperarán jirafas y que bajes por su cuello,
jugaremos a escondernos en
el bosque de tus sueños, siempre serás mi pequeño.
Y aunque tú ahora no lo
sientes, yo seré tus ojos vigilando mientras duermes,
mientras descanses, mientras
juegues, iremos de tu mano esperándote a que llegues.
Y el devenir de tus recreos,
saltaré pisando charcos entre notas y solfeos,
entre sonrisas, entre
llantos, entre chispazos de locura que me provoca tu encanto.
Y siéntete orgulloso, por
los ojos de tu madre que le brillan en el rostro,
está tan guapa como siempre,
tenerte en la barriga le hace estar resplandeciente
y es que está tan sonriente,
que la envidia me corroe por saber lo que ella siente,
por tus patadas y tus
golpes, que convertirán en besos cuando tu cabeza asome.
Me harás mejor persona, yo
seré tu paje y tú el rey de la corona,
El que te llora y te perdona,
el que roza la locura, piensa en alto y no razona.
Yo ya llevo mil ovejas, te
ayudaré a contarlas si no duermes y me
dejas,
el tatuaje en mi retina y el
olor de tu perfume que me impregna en cada esquina.
Pedacito de su alma, tu
madre lleva dentro un pedacito de su alma
La que te habla y te calma, te
hará sentir y ver una estrella en el alba
